SIMPLEMENTE CUBA Entrevista con José Manuel Prieto

Por JOSE CARVAJAL
Librusa  Miami / Nueva York

Ser editor invitado de una revista especializada es una tarea difícil. De alguna manera el escogido para realizar esa labor se convierte en crítico, en el que depura, el que acepta y el que rechaza. Y en ese ir y venir de la aprobación y el rechazo se corre el riesgo de terminar siendo demasiado benévolo o radicalmente injusto con los que resultan incluidos o excluidos. A esas trampas del saber y de la obligación de señalar se enfrentó el escritor cubano José Manuel Prieto, que acaba de coeditar en inglés el número 82 de la revista Review, de la prestigiosa organización cultural Americas Society de Nueva York. Un número especial dedicado a Cuba. El autor habló del tema con Librusa.

—¿Cuáles autores cubanos incluyes en este número especial?

JOSE MANUEL PRIETO: Como el nombre mismo del número lo indica, “Cuba Inside and Out”, los autores que se incluyeron son cubanos de dentro y de fuera de la isla, poetas, narradores, ensayistas y académicos. Se trata de la poeta Reyna María Rodríguez, que vive en la isla, una escritora multipremiada, incluido el importante premio Casa de las Américas, y que actualmente está incursionando también en la prosa. Luego está Damarís Calderón, una poeta cubana residente en Chile que también ha ganado importantes premios allá y cuya obra he seguido con atención todos estos años. Otro es Dolan Mor, un poeta cubano residente en España, joven pero con una producción de sorprendente calidad y que por primera vez ha sido vertido al inglés, creo que Dolan será una de las sorpresas del número. Está también Juan Carlos Flores, que es un poeta de mucha individualidad, conocido también en Cuba por lectura-perfomances que hace con el grupo Omni-Zona Franca. Eso entre los poetas. El número incluye un fragmento de una obra del reconocido dramaturgo cubano José Triana, y un fragmento de una novela por la escritora Nivaria Tejera. Pero ya te estoy hablando de la sección de prosa, que también incluye a Rolando Sánchez Mejías, escritor cubano residente en Barcelona; a Pedro de Jesús, novelista y cuentista cubano que reside en la isla; a Abilio Estévez, uno de nuestros novelistas mejor conocidos, que reside actualmente en Barcelona; a Amir Valle, que desde hace unos pocos años vive y trabaja en Berlín. Y para cerrar la sección creativa, están los ensayistas Ernesto Hernández Busto, autor del que es quizá el blog más leído de asuntos cubanos, Penúltimos días; Gerardo Fernández Fe, un excelente ensayista y prosista cubano que también vive en la isla; y Orlando Luis Pardo Lazo, ensayista, fotógrafo residente en La Habana y uno de los protagonistas del movimiento de los nuevos blogueros cubanos. Creo que no se me olvida nadie. Luego, en la sección de autores académicos, coordinada por la reconocida especialista en temas cubanos Anke Birkenmaier, aparecen trabajos del muy reconocido profesor de Yale, Roberto González Echevarría, y de Rafael Rojas, historiador cubano que vive en México, entre otros.

—¿Por qué se escogieron esos autores?

JMP: Como se puede ver por la lista de arriba se trata de un grupo heterogéneo que vive en muchas partes del globo, pero cuyo trabajo cuenta con un denominador común: su alta calidad. A la hora de seleccionarlo me regí, primero, por criterios estéticos, formales yo diría, y luego por los no menos importantes, claro, de contenido. Lo que muestran estos trabajos es cuán disímiles son las estéticas de los creadores cubanos de hoy día, desde qué distintas plataformas trabajan, y también, claro, que la literatura cubana es una sola, no importa desde donde se escriba. Creo que esto se hará patente para los lectores del número.

—¿Cuál es la propuesta de trabajos como el que acabas de realizar para esta revista?

JMP: Lo más importante es mostrar un corte lo más representativo posible del tipo de literatura que se hace dentro y fuera de la isla, es algo bien difícil de conseguir cuando se trata de un número reducido de artistas. Además, toda selección es por definición un tanto arbitraria. Estoy convencido de que podría hacerse tres o cuatro selecciones más con diferentes nombres y la calidad y la variedad no cambiaría. Ahora bien, lo que muestran los autores reunidos aquí es una literatura en pleno vigor, produciendo y abordando temas, en muchos casos, totalmente lejanos al cliché que pueda tenerse acerca de cuáles son los asuntos sobre los que escriben los cubanos, ya sea el turismo sexual, los estragos de la crisis política y económica en Cuba, etc. Hay mucha innovación, experimentación, búsqueda artística en todos ellos.}

—Si te dieran el poder absoluto para escoger, ¿qué nombres y obras salvarías de la literatura cubana contemporánea? ¿Por qué?

JMP: Esa sería una tarea imposible. Creo firmemente en que toda literatura está representada tanto en los autores que pudieran ser calificados como mayores, un Carpentier, un Lezama, un Cabrera Infante, como en los que pudieran ser tenido como menores. Una literatura se manifiesta a lo largo de todo el espectro de su creación. De modo que esa elección sería difícil. Lógicamente, tengo mis favoritos, pero no dejo de ser consciente de que en gran medida, es una preferencia muy particular, de modo que me abstengo de dar nombres. Pero hay algo sobre lo que quiero llamar la atención: que la literatura cubana está muy al día en cuanto a temas y tendencias con lo que se hace en toda América Latina y en España, que no está al margen de ello, a pesar de las circunstancias muy específicas en que deben funcionar los creadores cubanos, tanto los de adentro, trabajando en un país que atraviesa una grave crisis política y económica, con sus instituciones muy disminuidas, como los que se viven y trabajan en el extranjero, sin contacto con su público natural. No obstante a ello, la literatura cubana no se reduce a la protesta, a la denuncia, sino que busca plantearse preguntas más profundas, funcionar más allá de las contingencias políticas o biográficas. Como todo esto puede sonar un poco abstracto, los invito a leer los autores recogidos en este Cuba Inside and Out para que vean a qué me refiero.

—¿Qué relación consideras que existe entre la literatura cubana de ahora y el legado que dejaron autores como Alejo Carpentier, Guillermo Cabrera Infante, Severo Sarduy o Reinaldo Arenas?

JMP: Los autores cubanos de hoy día somos muy conscientes del legado de los autores que se mencionan, nos encontramos en constante diálogo con ellos. Puedo hablar de mí mismo, que soy ferviente lector de Carpentier y que ahora mismo estoy trabajando en un ensayo sobre su obra. Lo mismo puedo decir de Lezama, sobre el que hace poco participé en un simposio organizado por la Universidad de Fordham en Nueva York. Pero para poner un ejemplo, en uno de los autores del número, Pedro de Jesús, descubro una gran influencia de Severo Sarduy, me refiero a su novela “Sibila en mercaderes”, que tiene mucho de ese mundo agitado, un poco fantasmagórico, tan típico de Sarduy. Curiosamente, no estoy seguro si se ha publicado mucho de Sarduy en Cuba, pero sin embargo, los jóvenes escritores lo leen. Lo mismo puedo decir del fervor con que mi generación rescató a Lezama, la atención con que lo leyó. Un ejemplo de esto es Rolando Sánchez Mejías, que también tiene, claro, una visión crítica del grupo Orígenes, pero sin dejar de reconocer la importancia de su obra. En una palabra, como en cualquier cuerpo literario nacional, los escritores activos leen, comentan, toman como ejemplo, y disputan la herencia de quienes trabajaron antes que ellos. Ciertamente, muchos de los autores que se menciona, no se han publicado todavía en Cuba como se debería. Pero no tengo la menor duda de que terminarán siendo publicados para enriquecer aún más nuestro legado literario.

—¿Existe todavía una literatura cubana del exilio? Y si es así, ¿cuáles son los autores que merecen la antorcha de un Cabrera Infante, un Heberto Padilla o un Virgilio Piñera?

JMP: Sí, creo que existe una literatura cubana del exilio, aunque las circunstancias actuales, en las que tantos autores residentes en Cuba publican fuera de la isla y funcionan en el extranjero, desdibuja un poco tal definición. Me refiero, por ejemplo al caso de Pedro Juan Gutiérrez, o Leonardo Padura, que son publicados mayoritariamente en España y con traducciones en todo el mundo. Hay escritores cuya carrera han despegado en el exilio, como es el caso de la muy leída Zoé Valdés o de Eliseo Alberto Diego, y cuyas obras no circulan dentro de la isla. Pero no creo que la literatura del exilio se diferencie sustancialmente de lo que se escribe en Cuba en cuanto a lo formal, por ejemplo (como este número de Review lo ilustra) y sí, claro, en cuanto a ciertos tópicos que son políticamente vedados en la isla. Lo curioso es que desde adentro, y esto es algo nuevo, han aparecido autores como Yoanis Sánchez y otros del movimiento de blogueros, que si no te dijeran desde dónde escriben, bien podría pensarse que lo hacen desde el exilio, por lo incisivo de sus críticas, la disidencia de su pensamiento. Y no, están en La Habana. De modo que el exilio y el “insilio” se tocan, y no me cabe duda que muy pronto llegará el momento en que habrá más que añadir a lo de “Inside and Out” y simplemente se escriba: Cuba, literatura cubana.
Librusa Publicado 19 de mayo, 2011

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