Encuentro con el Aleph en Chicago

a Fabienne Bradu

1.

Llego a Chicago invitado por la Universidad de Loyola. Vengo a inaugurar un ciclo de conferencias, el Holleb Latino Authors Lecture Series que impartirán escritores latinos residentes en los Estados Unidos. He titulado mi conferencia “Las variedades de la experiencia novelística” y es una reflexión sobre los dispositivos narrativos del arte novelístico, en particular las distintas maneras de narrar que he usado en mis novelas: el comentario de textos, la epístola, las artículos o voces de enciclopedia. El título hace referencia también a la obra de William James, Las variedades de la experiencia religiosa, eminente psicólogo americano y hermano del no menos eminente novelista Henry James.

2.

Como la ciudad de San Francisco a principios del siglo veinte, como Lisboa a finales del dieciocho, como Moscú en 1812, Chicago fue devastada por un incendio en 1871. De la época anterior queda, en la Avenida Michigan, la Water Tower como recordatorio de lo que alguna vez fue la ciudad.  Me alojo muy cerca de allí, en una concurrida zona comercial. Desde el primer día Chicago me sorprende por su diversidad arquitectónica, los edificios que figuran en todos los manuales y que son ejemplos de la afamada Escuela de Chicago. En las márgenes del río se yerguen otros más recientes como el rascacielos de vidrio azulado que Donald Trump construyó en el auge de la especulación inmobiliaria de la pasada década. Un poco más al fondo asoman las icónicas moles de Marina City, redondas y  sesenteras.

3.

Olympia González, la jefa del departamento de español y la persona que ha organizado el ciclo de conferencias, se ofrece amablemente a enseñarme la ciudad. Visitamos el “Art Institute of Chicago”, el principal museo de la ciudad que alberga una vasta colección de pintura. En particular muchos lienzos impresionistas que un mecenas con visión supo comprar muy a principios del siglo XX. En Chicago tienen un Seurat, su célebre Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte, que es una verdadera obra maestra. Cuando salgo, camino por el Parque del Milenio, visito el Pabellón Jay Pritzker diseñado  por Frank Gehry.

4.

Pero lo que me deja francamente sin palabras, lo que me hace acercarme mudo de asombro es The Bean, una escultura gigante de forma ovoide que está como posada al comienzo del parque. Se trata de un prodigio tecnológico y es obra −un detalle que hubiera encantado a Jorge Luis Borges me digo, porque inmediatamente pienso en él− de un renombrado escultor de la India.

La “Puerta Nube”

5.

Pienso inmediatamente en Borges, en este pasaje que se me antoja una descripción exacta de la escultura a la vista. Ese momento en “El Aleph” (un cuento de 1949), en que su personaje encuentra en un sótano de Buenos Aires, un dije iridiscente:

“…vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta…”

6.

Luego sabré que el nombre oficial de la escultura es de “Cloud Gate”, “Puerta Nube”, que le acomoda perfectamente. Pesa cien toneladas y está hecha de ciento sesentaiocho planchas de acero soldadas, detalles que, por lo demás, no son indispensables conocer para apreciarla en toda su belleza. ¿Cuántos edificios hacen falta para que una ciudad nos parezca cosmopolita, vivible? Pocos, tal vez solo uno, la escultura que los resume todos, la ventana espejeante que es el Aleph de Chicago.

Bajo La Puerta Nube, foto del autor

The Cloud Gate en flash

http://www.samrohn.com/360-panorama/cloud-gate-chicago/

Una respuesta a “Encuentro con el Aleph en Chicago

  1. Me gusta mucho la relación de The Cloud Gate con el Aleph…”vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta”

    Me agrada la frescura del texto.

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